domingo, 11 de septiembre de 2016

Y beberéis con gozo en las Fuentes del Salvador. Enciclica HAURIETIS AQUAS de Pío XII

Cuando contemplamos estas bellas y refrescantes fotografías tomadas en la tarde de ayer en el Pantano o Embalse del Pontón situado en La Granja de San Ildefonso; en el final de este caluroso y hasta a veces sofocante verano que hemos vivido en España, poniéndolas en meditación dando gracias de nuevo otra vez al Señor por las maravillas de su Creación, y por haber creado a los poderosos y nobles Caballos, amigos y compañeros durante siglos del hombre, recordando la Encíclica de nuestro muy queridísimo Papa Francisco "Laudato Sí" "Alabado seas Señor". 
Viene a la mente el mensaje que nos envía desde la Biblia el Profeta Isaías:
"Y beberéis aguas con gozo de las fuentes del Salvador" 
Que dio pie a un gran Papa Pío XII, a escribir una bellísima Encíclica, dedicada al Culto sobre el Sagrado Corazón de Jesús, 
en pleno mes de mayo, del día 15 de 1.956, denominada:
HAURIETIS AQUAS
BEBERÉIS AGUAS

Haurietis Aquas (15 de mayo de 1956) | PIUS XII - La Santa Sede



w2.vatican.va/content/.../hf_p-xii_enc_15051956_haurietis-aquas.html

«Beberéis aguas con gozo en las fuentes del Salvador» [1]. .... de Jesús ha adquirido en la liturgia de la Iglesia, en su vida interna y externa, y también en sus ...

Recomendamos leerla con detenimiento, es bellísima,

y un verdadero y amoroso Canto a quien es el amor infinito,

quien desde su inmenso e inigualable Corazón, amó a los

hombres hasta el extremo, entregando su Corazón en

holocausto infinito, en cuerpo y alma, hasta la última gota de su 

de su sangre, de su AGUA, por todos y cada uno de 

nosotros.



El caballo pequeño mira curioso por encima de la grupa del Caballo grande, quiere salir en la fotografía




El Pantano del Pontón visto desde la Carretera hacia Torrecaballeros:

Entresacamos y copiamos uno de los párrafos de la Encíclica, y en lo que respecta al derecho a la Vida nos manda un claro mensaje: "¿Puede acaso, una mujer olvidar a su pequeñuelo hasta no apiadarse del hijo de sus entrañas?.
Aunque esta se olvidare, yo no me olvidaré de tí.":
"Expresiones semejantes tiene el profeta Isaías, cuando presenta a Dios mismo y a su pueblo escogido como dialogando y discutiendo entre sí con opuestos sentimientos: «Mas Sión dijo: Me ha abandonado el Señor, el Señor se ha olvidado de mí. ¿Puede, acaso, una mujer olvidar a su pequeñuelo hasta no apiadarse del hijo de sus entrañas? Aunque esta se olvidare, yo no me olvidaré de ti» [22]. Ni son menos conmovedoras las palabras con que el autor del Cantar de los Cantares, sirviéndose del simbolismo del amor conyugal, describe con vivos colores los lazos de amor mutuo que unen entre sí a Dios y a la nación predilecta: «Como lirio entre las espinas, así mi amada entre las doncellas... Yo soy de mi amado, y mi amado es para mí; El se apacienta entre lirios... Ponme como sello sobre tu corazón, como sello sobre tu brazo, pues fuerte como la muerte es el amor, duros como el infierno los celos; sus ardores son ardores de fuego y llamas» [23]".

También se refiere al Libro del "Cantar de los Cantares", simbolismo del verdadero amor conyugal, con palabras de gran romanticismo:
"Como lirio entre las espinas, así es mi amada entre las doncellas... 
 ...Yo soy de mi Amado, y mi Amado es para mí... (palabras que tanto inspiraron a Santa Teresa de Jesús, primera mujer Doctora de la Iglesia).
Él se apacienta entre lirios (nos recuerda los lirios del campo y las flores que nacen silvestres).













Feliz final de este caluroso y arduo verano, no olvidéis beber con gozo de las fuentes del Salvador del siempre Inmaculado Corazón de Jesús, ellas son las que nos concederán la vida eterna, porque solo "Aquel que es Unigénito del Padre y el Verbo hecho carne lleno de gracia y de verdad", podrá hacer brotar "un manantial de agua viva" que riegue la tierra árida de la humanidad, transformándola en florido jardín lleno de frutos, porque Él, que nos ha amado con amor eterno nos ha atraído lleno de Misericordia (sin olvidarnos que este año 2016 es el Año Jubilar de la Divina Misericordia); pondrá su ley en nuestro interior y la escribirá en nuestro corazón, "Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo...les perdonaré su culpa y no me acordaré ya de su pecado":
Porque, en verdad sólo Aquel que es el Unigénito del Padre y el Verbo hecho carne «lleno de gracia y de verdad» [24], al descender hasta los hombres, oprimidos por innumerables pecados y miserias, podía hacer que de su naturaleza humana, unida hipostáticamente a su Divina Persona, brotara un manantial de agua viva que regaría copiosamente la tierra árida de la humanidad, transformándola en florido jardín lleno de frutos. Obra admirable que había de realizar el amor misericordiosísimo y eterno de Dios, y que ya parece preanunciar en cierto modo el profeta Jeremías con estas palabras: «Te he amado con un amor eterno, por eso te he atraído a mí lleno de misericordia... He aquí que vienen días, afirma el Señor, en que pactaré con la casa de Israel y con la casa de Judá una alianza nueva; ... Este será el pacto que yo concertaré con la casa de Israel después de aquellos días, declara el Señor: Pondré mi ley en su interior y la escribiré en su corazón; yo les seré su Dios, y ellos serán mi pueblo...; porque les perdonaré su culpa y no me acordaré ya de su pecado» [25].
Estampa recordatorio del fallecimiento de Su Santidad el Papa Pío XII (colección familiar).

Seguimos orando al Señor para que perdone nuestros pecados, y para que nos acompañe siempre y nos de sabiduría; podamos cambiar la cultura de la muerte por una cultura de vida, donde todos con los Concebidos, puedan beber con gozo de las Aguas del Señor.
10. En efecto, el misterio de la Redención divina es, ante todo y por su propia naturaleza, un misterio de amor; esto es, un misterio del amor justo de Cristo a su Padre celestial, a quien el sacrificio de la cruz, ofrecido con amor y obediencia, presenta una satisfacción sobreabundante e infinita por los pecados del género humano: 
«Cristo sufriendo, por caridad y obediencia, ofreció a Dios algo de mayor valor que lo que exigía la compensación por todas las ofensas hechas a Dios por el género humano» [30]. Además, el misterio de la Redención es un misterio de amor misericordioso de la augusta Trinidad y del Divino Redentor hacia la humanidad entera, puesto que, siendo esta del todo incapaz de ofrecer a Dios una satisfacción condigna por sus propios delitos [31], Cristo, mediante la inescrutable riqueza de méritos, que nos ganó con la efusión de su preciosísima Sangre, pudo restablecer y perfeccionar aquel pacto de amistad entre Dios y los hombres, violado por vez primera en el paraíso terrenal por culpa de Adán y luego innumerables veces por las infidelidades del pueblo escogido.

-Tu eres el que me mueves en la vida Señor, me mueve sobre todo Señor para quererte, verte clavado sangrando en La Cruz escarnecido, me mueve ver tu bello cuerpo herido hasta la muerte por amor en el Sepulcro:
No me mueve Señor para quererte, el cielo que me tienes prometido
Ni me mueve el infierno tan temido, para dejar por eso de ofenderte


  

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